Integración Interior – Exterior: Salón, Porche, Terraza y Piscina
En la planta baja, la zona social a doble altura se expande mediante grandes ventanales hacia un porche que abarca todo el frente sur, el cual actúa como umbral térmico frente la terraza con piscina. La inclusión de la suite principal en este nivel asegura autonomía funcional y accesibilidad, ideales para el ritmo de vida de sus habitantes.
Desde el salón acristalado, la piscina integrada en el diseño de la terraza reivindica una vida hedonista y gozosa. Rodeada de madera y muros de piedra local, la lámina de agua no es un añadido, sino un elemento que refresca el aire que entra en la casa, mejorando la eficiencia y sostenibilidad del conjunto.
La luz como material de construcción
Una elegante escalera de caracol ocupa el núcleo de la vivienda, reduciendo las circulaciones al mínimo. Coronada por un lucernario circular -recurso ancestral surgido de nuestra fascinación por la luz cenital-, la pieza registra el paso del día, dotando al salón de una cualidad atmosférica cambiante y vinculando la vida cotidiana con el ciclo solar de forma casi atávica.
El fuego como centro de gravedad
Frente a la levedad de la luz, la chimenea exenta se posiciona en el salón como un eje vertical de acero, enfatizando la idea del hogar como refugio de lo doméstico y estableciendo un contrapunto material con el óculo cenital.
Ambos objetos tensionan el espacio principal de la casa creando un eje antropológico entre el acto de reunirse en torno al fuego y la conexión con los fenómenos celestes.