Distribución bioclimática: el patio claustral en impluvium y la doble altura
A partir de este plano de asiento, la vivienda fragmenta sus funciones mediante un binarismo claro. La organización de la sección responde a la normativa urbanística municipal de Valdemaqueda, que imponía el uso obligatorio de cubiertas inclinadas.
Para cumplir este condicionante sin renunciar a la pureza ortogonal —un desafío formal y geométrico ya explorado en nuestra obra en Fresnedillas de la Oliva—, la cubierta del bloque norte se pliega interiormente en un impluvium. Esta sustracción disimula la inclinación requerida desde el exterior y funda un patio interior que introduce luz cenital y ventilación cruzada en la zona de noche.
En este bloque norte se articula el programa privado, configurado por tres dormitorios orientados bioclimáticamente:
- Privacidad y confort: El dormitorio principal se proyecta en suite con vestidor integrado.
- Aislamiento acústico: Las transiciones hacia los espacios de servicio se resuelven mediante una lavandería funcional que antecede al baño común, actuando como un filtro que garantiza la independencia acústica de las estancias de descanso.
- Ventilación pasiva: La cocina se independiza formalmente del salón-comedor, vinculándose de manera directa con el patio claustral para potenciar la relación exterior-interior y la ventilación natural.
Por el contrario, la pendiente obligatoria resultó imposible de ocultar en el volumen central. Lejos de ser un inconveniente, esa inclinación se aprovecha para proyectar el salón-comedor en una doble altura. Este vacío conecta la planta baja con el nivel superior, donde un espacio flexible de despacho-dormitorio con baño independiente se abre a un balcón meridional que vuela sobre el porche inferior, dominando la perspectiva sobre la cuenca natural del entorno.