La horizontalidad es, en esencia, una conquista humana. Mientras la naturaleza se expresa en lo rugoso e inclinado, el ser humano necesita el plano nivelado para establecer orden y refugiarse. Bajo esta premisa, proyectar esta casa de una planta en la Sierra de Madrid se convirtió en un desafío tanto geométrico como ético.
Frente a la opción agresiva del desmonte, nuestra estrategia en Robledo de Chavela ha sido el apoyo táctico sobre el relieve, garantizando que la arquitectura respete la escorrentía natural y preserve los bancales de piedra existentes.
Al conservar la vegetación autóctona y abrir las fachadas al suroeste, logramos que la eficiencia energética y las vistas panorámicas converjan. El resultado es una integración más contrastada que mimética: una plataforma horizontal, necesaria para habitar sobre la topografía serrana.