
Nuestro diseño para esta escuela infantil y guardería se resuelve a partir de dos volúmenes de diferente carácter, colocados uno alrededor del otro.

El volumen interior incluye los espacios para aulas y actividades libres, ambos pertenecientes al jardín de infantes.
Tanto en su apariencia externa como en su configuración espacial interna, este volumen sugiere la imagen de un cuerpo denso y sólido, aunque no cerrado sino entreabierto, algo así como una pieza sofisticadamente esculpida.
Por la condición masiva e introvertida que transmite, intuimos que la luz penetra en él de forma progresiva y controlada, y que sus cavidades –pese a todo cómodas y espaciosas– observan discretamente el mundo exterior.
Por la condición masiva e introvertida que transmite, intuimos que la luz penetra en él de forma progresiva, controlada, y que sus cavidades –a pesar de todo cómodas y amplias– otean discretamente el mundo de ahí afuera.

El volumen exterior se compone en realidad de cuatro volúmenes que se organizan girando en torno a la pieza interior, y sus dimensiones van variando progresivamente.
A su vez, cada uno de ellos se divide verticalmente en dos secciones: la mitad inferior se utiliza para distribuir el resto de los componentes de la escuela infantil (entrada, oficinas, enfermería, comedor, aseos y vestidores); además de un cuerpo de servicios donde se gestionan los espacios de uso público contemplados en la intervención; los cuales, por su parte, ocuparán la mitad superior, organizada precisamente para conformar tres recintos reservados a las prácticas sociales (deporte, recreación, exhibición de productos regionales, ferias, etc.), más un cuarto recinto compartido por la escuela infantil y la guardería.
Estos cuatro volúmenes contrastan con el cuerpo central por su fisonomía, ofreciéndonos la imagen de prismas lisos, elementales, gráciles, formados por discretos basamentos sobre los que se levanta, a modo de cerramiento, una ligera superficie continua que confina las partes superiores, construidas prácticamente con los mínimos ingredientes imprescindibles para delimitar artificialmente un territorio (como suele ocurrir cuando se protege un campo deportivo).
A diferencia del volumen interior, estos cuatro están totalmente penetrados por la luz, todo lo que los rodea es su espectáculo.
…a diferencia del volumen interior, a estos cuatro la luz les atraviesa de lleno, todo cuanto les rodea es su espectáculo.

La articulación anular adoptada para unir dos volúmenes tan disímiles permite formar una pieza unitaria ante la cual, sin embargo, en virtud de estas diferencias, percibimos la superposición de áreas materiales, espaciales y funcionalmente diferentes.
Tal mecanismo de integración revela el leitmotiv del diseño para la escuela infantil y la guardería:
Enfatizar el vínculo entre el funcionamiento de la institución y el desempeño de las actividades comunitarias locales amalgamándolas en una sola organización, sin que por ello se mitiguen sus diferencias ni se alteren sus ciclos.
Esto se confirma por el hecho de que el uso simultáneo e independiente de las partes no contradice el carácter compacto del edificio resultante; como se consigue efectivamente en los espacios públicos superiores situados en los márgenes de la escuela, cuyo uso podría gestionarse de forma independiente con el fin de satisfacer una gama más amplia de necesidades de los habitantes de la localidad (en este sentido, cabe señalar que cada uno goza de acceso independiente y dispone de servicios ubicados en un espacio común compartido con el resto).

El diseño de la escuela infantil y la guardería evoca el modelo de la ciudad jardín de varias maneras (1). En primer lugar, se aprovecha la capacidad volumétrica de las piezas periféricas para crear un cuerpo tridimensional que no es sólido. Esto permite que el edificio se mezcle con el marco natural que lo rodea y le da una escala acorde con el imponente paisaje.
En segundo lugar, el hecho de rodear una pieza entreabierta, «estriada», con unas piezas diáfanas, «lisas», reproduce la estructura general de ordenamiento e implantación local de la ciudad jardín. En una ciudad jardín, las construcciones aisladas tienden a ocupar el centro de la parcela donde se asientan para preservar un cinturón de espacio abierto libre a su alrededor. El diseño de la escuela sigue este mismo principio, creando una sensación de apertura y amplitud que es característica de la localidad.

El diseño del edificio propuesto para la escuela infantil y guardería está destinado a dialogar con el entorno natural de varias maneras:
Primero, el uso de materiales y espacios contrastantes crea una variedad de experiencias perceptivas para los usuarios: los espacios interiores se caracterizan por la ocultación, las sombras y el contacto discreto, mientras que los espacios exteriores son abiertos y expuestos al paisaje.
En segundo lugar, el cerramiento del edificio acentúa el antagonismo entre el centro y el perímetro. La envoltura externa es visualmente permeable, mientras que el núcleo central es oscuro y misterioso. Este contraste crea una sensación de misterio e intriga, y atrae a los visitantes al interior del edificio.
En tercer lugar, el diseño del edificio conserva una porción importante de espacio libre dentro de la parcela. Este espacio disponible se puede utilizar para una variedad de propósitos, como recreación, educación o simplemente como un lugar para relajarse y disfrutar de la belleza natural de la zona (2).
El volumen central del edificio se considera el corazón de la escuela infantil y la guardería. Alberga las aulas y áreas de actividades libres, donde los niños pueden aprender y jugar. Sin embargo, desafiando la división tradicional, dicho volumen central mezcla ambos mundos en un solo lugar formado por múltiples lugares, donde se desarrollan los actos cotidianos según las edades y el grado de relación e intercambio entre los distintos grupos.
Este enfoque tiene varios beneficios. En primer lugar, ayuda a debilitar la dualidad entre aulas y zonas de libre actividad. Esto puede crear un entorno de aprendizaje más fluido y flexible, donde los niños pueden moverse libremente entre diferentes áreas según sea necesario.
En segundo lugar, puede ayudar a promover un proceso de aprendizaje continuo. Cuando los niños pueden verse e interactuar entre sí, pueden aprender unos de otros y desarrollar su propio conocimiento.
Finalmente, puede ayudar a crear un entorno más inclusivo. Cuando todos los niños tienen acceso a los mismos recursos y oportunidades, es más probable que se sientan incluidos y valorados.
Si está diseñando una escuela infantil, considere los beneficios de un centro híbrido, un espacio mixto. Puede crear un entorno de aprendizaje más fluido, flexible e inclusivo para sus hijos.

La idea de arquitectura que mejor ilustra la relación entre las aulas y los espacios de actividades libres es aquella en la que resulta difícil diferenciar entre fondo y figura. Espacialmente, esto se explica por la sensación que produce la interpenetración de volúmenes y vacíos que construyen una sola forma. En este caso, la noción de continuidad no se traduce en la diafanidad del espacio, sino en la búsqueda de una interioridad físicamente fragmentada, pero visualmente abierta y continua.

La idea del núcleo, con su apariencia de bloque esculpido y su interior laberíntico, surge como metáfora de la interdependencia deseable entre un conjunto de acciones complementarias que responden a nuestra interpretación.
Los volúmenes del perímetro de la escuela infantil y guardería se dividen verticalmente en dos, y esta división se destaca materialmente estableciendo un orden jerárquico, siendo el nivel del suelo para los usos complementarios del jardín de infantes y los niveles superiores para usos más públicos y recreativos de la comunidad que rodea a la escuela. Esta estrategia también ayuda a sellar el pacto con el entorno (3), ya que el cordón perimetral del edificio se convierte en un conjunto de atalayas desde donde se divisan mejor los árboles, el pueblo y las montañas (4)

Los cuatro cuerpos perimetrales del edificio giran alrededor del núcleo, y sus dimensiones varían proporcionalmente. Este sencillo gesto enriquece el proyecto, pues convierte a cada uno en uno diferente, a pesar de que todos están ensamblados por los mismos elementos:
Cuatro formas iguales con diferentes dimensiones, posición y orientación crean un ambiente estimulante y lúdico que combina el placer del juego, el encuentro, la actividad física y la apropiación creativa del espacio con el placer de la elevación y el dominio visual del paisaje.

El proyecto de esta escuela infantil destaca por su configuración en dos volúmenes complementarios, que generan una variedad de ambientes adaptados a las necesidades de la primera infancia. La utilización estratégica de la luz natural y las sombras en todo el edificio crea un entorno lúdico y estimulante, facilitando que los niños aprendan y jueguen en un espacio seguro y flexible.
Este modelo arquitectónico establece un referente para guarderías y centros educativos que buscan proporcionar a los niños un entorno de aprendizaje de alta calidad, donde la experiencia sensorial y la adaptabilidad espacial son prioritarias.
En HGSE Arquitectos, aplicamos criterios de diseño innovadores y funcionales para crear escuelas infantiles acogedoras, seguras y estimulantes. Si estás planificando un proyecto educativo, te invitamos a conocer más sobre nuestro enfoque en la página de Inicio, explorar otros ejemplos en nuestra sección de Proyectos y profundizar en nuestra experiencia e historia en el apartado Estudio.
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