06 Nov Los espacios intermedios en la arquitectura
Los espacios intermedios en la arquitectura:
Entre el interior y el exterior
¿Has notado alguna vez esos espacios que no son ni interiores ni exteriores? ¿Esos espacios que están a medio camino entre dos mundos? En este artículo, compartiremos algunas reflexiones sobre los espacios intermedios en la arquitectura y descubriremos cómo son la clave de la creación de lugares atractivos.
Los espacios intermedios en la arquitectura son áreas que se encuentran entre el interior y el exterior de un edificio, y han surgido de la inevitable confluencia entre ambos. Estos espacios pueden manifestarse en los encuentros y límites inferiores, superiores o laterales de los edificios.
No existe una definición única de los espacios intermedios, ya que generalmente permanecen en un estado de ambigüedad entre lo interior y lo exterior. Por lo tanto, no son fácilmente clasificables como uno u otro.
La relación interior – exterior en la arquitectura
Tradicionalmente, se considera que la arquitectura pensó lo interior y lo exterior como ámbitos independientes, sin más relación que la incorporación de huecos en las fachadas de las edificaciones.
Sin embargo, si se observa con atención, vemos cómo la tradición e historia de la arquitectura (al menos en Occidente), han dado lugar a diferentes tipos de espacios intermedios, que se manifiestan en tres posiciones de la interfaz de relación entre los edificios y el exterior; a saber:
- En posición vertical, en las fachadas: galería, mirador, logia, balcón.
- En posición horizontal, y en lo más alto, en la inmediatez de las cubiertas de los edificios: terraza, sotabanco.
- Y también en horizontal, pero en contacto con la tierra: patio, atrio.
Del mismo modo, al igual que cualquier otro elemento constitutivo de la arquitectura, los espacios intermedios poseen tres dimensiones que explican su razón de ser: la física, la funcional y la simbólica.
Además, los espacios intermedios solo existen en relación con otros espacios; ya que median entre los interiores y exteriores debido a su posición y finalidad relacional.
📌 La Loggia della Signoria en Florencia, Italia. Un espacio intermedio que en su momento servía para guarecer las asambleas públicas populares y las ceremonias oficiales de la República florentina (s. XIV)
La arquitectura en términos de transición y ambigüedad: la esencia de los espacios intermedios
Gracias a los espacios intermedios, el interior y el exterior parecen fusionarse, conforme se filtra uno en otro, uniéndose y separándose simultáneamente. Así, de manera paradójica y ambigua, estos espacios se definen como «exteriores cerrados» o «interiores abiertos».
Aunque el clima siempre debería influir en el diseño arquitectónico, los espacios intermedios son comunes en todas las regiones y culturas. Un ejemplo de esto es el patio, que ha existido desde tiempos remotos, sin importar su origen ni función, asumiendo el papel paradójico de ser un espacio exterior en el interior.
Los espacios intermedios no impiden la identificación de ámbitos específicos (el interior y el exterior), sino que forman articulaciones que generan posibilidades de continuidad espacial más complejas e interesantes que las impuestas por la transparencia visual total y sin obstáculos. Esto se evidencia en los términos comúnmente utilizados para referirse a este tipo de espacios, tales como filtro y umbral.
En consecuencia, los espacios intermedios implican pensar la arquitectura en términos de transición, mezcla, contradicción y ambigüedad.
📌 Los característicos arcos mixtilíneos del hermoso patio de las Escuelas Menores de la Universidad de Salamanca, España (s. XV)
El espacio intermedio: elemento clave de la arquitectura moderna
Al menos en Occidente, el desarrollo de las ideas sobre los espacios intermedios está estrechamente vinculado con la noción de espacio arquitectónico de la modernidad (1)
Conceptualmente, la noción de espacio en la arquitectura occidental tiene su propia historia; y es en la modernidad (por motivos técnicos, científicos, filosóficos, artísticos, etc.), cuando se teorizó el espacio como la interpenetración fluida entre el interior y el exterior.
La concepción moderna del espacio arquitectónico marcó un cambio significativo en la forma en la que la arquitectura se relaciona con su entorno, llegando al punto en el que los límites de las edificaciones dejaron de ser considerados como barreras, para transformarse en medios capaces de relacionar e incluso fusionar el interior y el exterior.
📌 Uno de los espacios intermedios más interesantes de Suramérica: la Plaza Cubierta de la Universidad Central de Venezuela, Caracas (1950-54). En primer plano las características rampas del Aula Magna.
La continuidad espacial: un tema central en la arquitectura moderna
La continuidad espacial y la disolución de los límites del espacio son temas centrales de la arquitectura moderna.
Aquello que los arquitectos conocemos como “la destrucción de la caja” en Frank Lloyd Wright (2), por mencionar un caso paradigmático y fundacional, forma parte de una larga historia en la que se busca lograr la fusión de los diferentes espacios de una edificación, ente sí y con el entorno.
En consecuencia, la herencia más valiosa y usufructuada hasta hoy de la concepción moderna del espacio en arquitectura es que los interiores y los exteriores sean pensados como un continuo espacial.
Pero también al otro lado del mundo, muchos arquitectos han elaborado una sofisticada relación de permeabilidad y mezcla entre los espacios interiores y exteriores. Sirva como ejemplo el conmovedor espacio intermedio de la casa diseñada por Kazuo Shinohara para el poeta Shuntaro Tanikawa, cuyo principal espacio conserva la pendiente natural y el mismo suelo de tierra del lugar donde se construyó la casa.
📌 Espacio intermedio de la Casa Tanikawa (Japón, 1972-1974). El arquitecto conservó el desnivel del terreno y empleó la tierra desnuda como solado.
Además, la noción del engawa (término derivado de en – vínculo –, el cual es utilizado para designar el tipo de espacio que pertenece simultáneamente a dos realidades distintas), ha sido ampliamente utilizada como recurso para analizar la obra de arquitectos japoneses, tales como Toyo Ito, Kazuyo Sejima, Ryūe Nishizawa o Sou Fujimoto, entre otros (3).
Así que podríamos afirmar que es común que la arquitectura más interesante (antigua, moderna o contemporánea), sea aquella que convierte la relación entre el interior y el exterior en un tema central del proyecto. Esta arquitectura se caracteriza por mantener en suspenso el límite o la distinción entre el interior y el exterior.
📌 Trazando una genealogía que podríamos comenzar en el Hotel y Palacio de Congresos en Agadir (1990), de OMA-Rem Koolhaas, el Rolex Learning Center de la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) en Suiza, diseñado por SANAA (2004-10), es un ejemplo conspicuo de la disolución de los límites entre el interior y el exterior.
El espesor de los espacios intermedios
En la arquitectura contemporánea, el refinamiento técnico de las fachadas ha permitido establecer una relación más sofisticada entre el interior y el exterior de los edificios. Sin embargo, en este texto nos estamos refiriendo a los límites arquitectónicos con suficiente profundidad para albergar usos y ser habitados.
En otras palabras, escribimos sobre esos espacios que introducen transiciones graduales entre diferentes condiciones espaciales, como lo público y lo privado, la escala grande y pequeña, la habitación y el edificio, la ciudad o el territorio.
Cuando los límites de las edificaciones adquieren un espesor considerable, se produce un cambio en la forma en que el interior y el exterior interactúan.
Por lo tanto, es fundamental considerar la articulación entre los dominios sucesivos y adyacentes de los edificios, el grado de separación establecido entre ellos, la forma en que se relacionan entre sí, el tipo de transición que generan, así como su posición y relación con el entorno al elaborar cualquier reflexión sobre los espacios intermedios.
La importancia del espesor de estos espacios intermedios es evidente en la reconocida noción de «umbral» desarrollada principalmente por algunos arquitectos del Team X, como Aldo Van Eyck, Alison y Peter Smithson o Herman Hertzberger.
Este concepto se ilustra claramente en el ejemplo del niño sentado en el escalón fuera de su casa, donde se reivindica la riqueza de superponer dos realidades espaciales diferentes, en lugar de establecer una demarcación tajante (4).
📌 Atrio de acceso al museo de la Fundación Ibere Camargo en Porto Alegre (1998-2006). Diseñado por Álvaro Siza, destaca por su recorrido en rampas, creando una experiencia espacial única entre el interior y el exterior del edificio.
La ambigüedad como valor clave en los espacios intermedios de la arquitectura
La ambigüedad es una cualidad destacada de la mejor arquitectura. Esto es así porque la ambigüedad permite interpretaciones diferentes, incluso opuestas, sobre un mismo artefacto arquitectónico.
Entre otras posibilidades, la ambigüedad permite a la arquitectura construir espacios interiores que parecen exteriores y exteriores que parecen interiores. Un ejemplo interesante es el patio cubierto del Hotel en la playa que diseñamos en Araya, Venezuela.
📌 El patio cubierto del hotel en la playa constituye el espacio intermedio mas importante del edificio.Desde esta condición equívoca, se vuelve problemático reconocer o establecer extremos absolutos. Precisamente, uno de los aspectos más seductores de los espacios intermedios es su capacidad para introducir dudas en nuestros sentidos, haciéndonos difícil descifrar con claridad la condición del tipo de espacio en el que uno se encuentra.
Este carácter dual interior-exterior confiere a los espacios intermedios la capacidad y riqueza de transformarse en uno u otro sin zanjar la dificultad de definirse con certeza.
La condición ambigua de los espacios intermedios, al combinar características y cualidades del interior y el exterior, es el aspecto más relevante de este tipo de espacio.
En este sentido, la paradoja expresada por Le Corbusier de que «el exterior es siempre un interior» (5) nos lleva a reflexionar sobre la naturaleza de los espacios intermedios: Si el exterior es siempre un interior, entonces los espacios intermedios no son ni interiores ni exteriores, sino una fusión de ambos.
📌 El “exterior concebido como un interior”: la insólita terraza del ático de Beistegui (1929-39), hoy desaparecida, fue proyectada por Le Corbusier y Pierre Jeanneret sobre un inmueble histórico en el centro de París, en el número 136 de Los Campos Elíseos.La importancia de los espacios intermedios: la relación entre continuidad y discontinuidad en la arquitectura
Cuando hablamos de los espacios intermedios en la arquitectura, nos encontramos con un amplio espectro de posibilidades espaciales que se sitúan entre la continuidad y la discontinuidad.
Es por esto que concebir la arquitectura como la materialización constante de un espacio intermedio nos permite comprender que no siempre es necesario interrumpir bruscamente la transición entre el interior y el exterior.
Así, la dualidad de los espacios intermedios es la condición fundamental donde se empiezan a manifestar las posibilidades de gradación y conexión que existen entre lo que, de otro modo, serían realidades completamente separadas.
En el ámbito de la arquitectura, los espacios intermedios desafían la suposición común de que el mundo consiste en entidades independientes y absolutas, y nos muestran que la conexión entre dos territorios, la relación entre dos espacios, puede ser gradual. En lugar de ser como el corte de una guillotina, como lo cuestionó Aldo Van Eyck, esta conexión debe ocurrir de manera gradual.
Ahora bien, también es importante tener en cuenta que los espacios intermedios no deben eliminar por completo las articulaciones ni proporcionar una continuidad total. En cambio, deben ofrecer lugares donde podamos ser conscientes de fenómenos simultáneos, manteniendo esa condición ambigua que mencionamos anteriormente.
📌 Diseñado por Ludwig Mies van der Rohe, el Pabellón de Barcelona es uno de los ejemplos más hermosos del legado de la arquitectura moderna, respecto al establecimiento de relaciones graduales y complejas entre el interior y el exterior.
Los espacios intermedios: germen de la arquitectura
Los espacios intermedios son una fascinante oportunidad de transición gradual entre dos condiciones espaciales, utilizada por los arquitectos para establecer límites entre ámbitos de naturaleza distinta.
Al explorar la historia, Estoa, Atrio, Engawa y Crepidoma, son algunos términos con los cuales podemos identificar un tipo particular de célula que da origen a la arquitectura: la necesidad de materializar la transición entre el interior y el exterior.
No por azar, desde tiempos antiguos, el umbral ha sido un elemento recurrente y poderoso para definir la marca más señalada de los bordes de las edificaciones a lo largo de la historia: el acceso.
Además de ser habitualmente una respuesta arquitectónica al medio ambiente, los espacios intermedios también pueden haber surgido como manifestación o escenario de acciones rituales. Un ejemplo notable es el monumento megalítico de Stonehenge, donde se cree que estos espacios fueron utilizados con propósitos ceremoniales.
Incluso, contrario a las interpretaciones canónicas, el Panteón de Adriano puede ser considerado como una edificación en la que el espacio no es plenamente interior. En cambio, se puede ver como la materialización de dos espacios intermedios sucesivos: el pórtico, que actúa como mediador entre el edificio y su entorno cercano, y la rotonda, cuya cúpula abierta por el óculo sirve como espacio intermedio entre los seres humanos y los dioses.
En resumen, los espacios intermedios no solo cumplen una función práctica, sino también simbólica y ritual.
📌 El óculo del Panteón de Roma, con un diámetro de casi nueve metros, convierte el interior del edificio en un espacio único, difícil de clasificar como un espacio interior convencional.
Los espacios intermedios: gradaciones entre el exterior y el interior
Los espacios intermedios juegan un papel fundamental en la creación de gradaciones espaciales en la arquitectura.
Para enriquecer la experiencia del espacio arquitectónico, es crucial generar una mayor variedad de gradaciones entre el exterior y el interior. Estas gradaciones deben aprovechar las cualidades de ambos, incluso llegando al punto de invertir sus características.
Cuando el interior y el exterior convergen, desafiando los límites establecidos, surgen oportunidades espaciales realmente interesantes.
📌 La arquitectura concebida como espacio intermedio: diseñado por Sverre Fehn, el Pabellón de los Países Nórdicos (1958-62) en Venecia, evidencia cómo el diseño arquitectónico es capaz de producir gradaciones espaciales entre el interior y el exterior.
La arquitectura como espacio intermedio: una definición
Llevada al extremo, podríamos pensar la arquitectura como un único espacio intermedio que se transforma mediante gradaciones. De esta manera, el interior y el exterior dejan de percibirse como espacios dispares para considerarse como el producto de la transformación gradual de uno al otro.
Si los espacios intermedios son el encuentro entre fenómenos generalmente opuestos, la arquitectura, en su esencia, es puro espacio intermedio, pues su propósito es mediar entre las condiciones naturales y la vulnerabilidad humana ante ellas.
Yendo incluso más allá, podemos afirmar que los espacios intermedios ilustran la necesidad fronteriza del ser humano.
📌A la sombra de un extenso cocotero frente al mar, al sur de Bombay, la Casa Palmyra sitúa sus espacios en dos piezas separadas. El hecho de tener que ir de una pieza a la otra convierte el exterior en parte del espacio de uso interno de la casa. (Estudio Mumbai, Bijoy Jain, 2005-07)
Afirmaciones sobre los espacios intermedios.
Los espacios intermedios son interfaces entre, al menos, dos ambientes. Estos espacios actúan como ámbitos de conexión entre dos realidades distintas.
Los espacios intermedios gestionan el intercambio entre diferentes entornos. Gracias a ellos, se establece una relación entre dos realidades que entran en contacto.
Todo espacio intermedio es útil para entablar el juego entre el velo y el desvelo.
Los espacios intermedios siempre son amalgama, pues siempre combinan elementos de diferentes entornos y crean una nueva realidad.
Los espacios intermedios existen y pueden crearse en todas las escalas.
Estos espacios revelan el equilibrio frágil entre categorías opuestas (dentro-fuera) y desafían la dicotomía entre el interior y el exterior, mostrando la interdependencia entre ellos.
Gracias a los espacios intermedios los interiores y exteriores forman un continuo espacial.
Los espacios intermedios surgieron para establecer un nuevo tipo de relación entre el interior y el exterior, la cual podríamos definir como una continuidad brumosa.
Los espacios intermedios NO son transparentes: es falso que los espacios intermedios sean transparentes, porque se caracterizan por su cualidad brumosa y ambigua.
Desde un punto de vista físico, la arquitectura, que es un fenómeno artificial, comúnmente interactúa con lo natural a través de los espacios intermedios.
Cuando lo natural y lo artificial no se perciben como realidades antitéticas irreconciliables, es porque existe la gradación que posibilita la experiencia de estar en medio de ambos.
Los espacios intermedios siempre tienen que ver con el espesor adquirido por los límites de los artefactos arquitectónicos.
Gracias a la existencia de espacios intermedios, la identificación de los límites se vuelve problemática.
Los espacios intermedios, al plantear una dualidad, ofrecen una diversidad de significados posibles.
La condición intermedia desafía nuestra necesidad humana de clasificar y enumerar pares dialécticos como abierto-cerrado, dentro-fuera, interior-exterior, etc.
Debido a su ambigüedad, la definición de los espacios intermedios es inagotable y problemática.
Por esta sencilla razón, al igual que todo lo complejo, los espacios intermedios no pueden resumirse en una palabra maestra.
Epílogo:
Mientras permanezcamos en el universo, no habrá interior ni exterior, solo intermedio inabarcable
📌 Fascinante vista del Limbo de la atmósfera terrestre. Los colores revelan las distintas capas que componen este sutil espacio intermedio entre la Tierra y el universo.
José Ángel Rodriguez Aldea
Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.
Raul Rojas Rosas
Arquitecto por la Universidad Central de Venezuela.
Máster en Diseño de Interiores por la Universidad de Salamanca.
Equipo de HGSE arquitectos
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Fuentes y Referencias:
(1) En relación con este asunto, recomendamos el texto de Marjorie Suárez, “Los espacios intermedios como tema y estrategia de proyecto en la arquitectura moderna”
(2) Allen Brooks: «Wright y la destrucción de la caja«. En: «Frank Lloyd Wright«. Barcelona, Ediciones del Serbal, 1993.
(3) Al respecto, aconsejamos consultar el Trabajo de Fin de Grado de la arquitecta Ana Vallés González De Quevedo “Ma, Engawa y Saikoo. Tres conceptos interpretados en tres casas japonesas”
(4) Para ampliar información sobre el tema de los espacios intermedios y los arquitectos del Team X, léase la Tesis Doctoral del arquitecto Luis Gil Guinea “Lugares intermedios. La filosofía del umbral en la arquitectura del Team 10”














